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Mar Muerto: 10 recomendaciones para disfrutar una experiencia única en Jordania

Frente a ti no hay olas rompiendo contra la orilla ni el sonido constante del mar. El agua permanece inmóvil, casi como un espejo perfecto que refleja las montañas de Jordania bajo un intenso cielo azul. Das unos pasos lentamente, el agua apenas llega a tu cintura y decides sentarte con cuidado. Entonces sucede algo que desafía toda lógica: tu cuerpo deja de hundirse y comienza a elevarse suavemente hasta quedar completamente suspendido sobre la superficie.

No haces ningún esfuerzo.

No necesitas mover los brazos.

Simplemente flotas.

Es una sensación tan extraña que la mayoría de las personas sonríe de inmediato. Después de unos segundos llegan las fotografías, las risas y la inevitable pregunta: ¿cómo es posible que esto ocurra?

La respuesta está en uno de los fenómenos naturales más extraordinarios del planeta.

El Mar Muerto no es realmente un mar, sino un enorme lago salado situado entre Jordania, Israel y Cisjordania. Su superficie se encuentra a unos 430 metros bajo el nivel del mar, convirtiéndolo en el punto más bajo de la Tierra que puede visitarse sin necesidad de equipos especiales.

Además, posee una concentración de sal cercana al 34 %, casi diez veces superior a la del océano. Esa enorme cantidad de minerales aumenta la densidad del agua hasta el punto de impedir que el cuerpo humano se hunda con normalidad.

Durante miles de años este lugar ha despertado la curiosidad de exploradores, científicos y viajeros. Los antiguos egipcios extraían minerales utilizados en cosmética, mientras que romanos y nabateos comerciaban con sus sales y betunes. Incluso se dice que Cleopatra enviaba emisarios para conseguir los famosos barros minerales de esta región, convencida de sus beneficios para la piel.

Hoy continúa siendo uno de los lugares más singulares que pueden visitarse durante un viaje por Jordania. Sin embargo, precisamente porque sus características son únicas, conviene conocer algunos consejos antes de entrar al agua.

No intentes nadar como lo harías en cualquier playa

La primera reacción suele ser caminar hasta una profundidad cómoda y tratar de nadar.

No lo hagas.

En el Mar Muerto el agua empuja el cuerpo hacia arriba con tanta fuerza que resulta prácticamente imposible adoptar una posición de natación tradicional. En lugar de lanzarte o intentar avanzar dando brazadas, entra lentamente, siéntate con suavidad y deja que la flotabilidad haga el resto.

En pocos segundos estarás completamente suspendido sobre la superficie sin realizar ningún esfuerzo.

Es una sensación extraña al principio, pero rápidamente se convierte en uno de los recuerdos más memorables del viaje.

Flota siempre boca arriba

Aunque parezca una recomendación evidente, cada año muchos visitantes descubren demasiado tarde por qué todos los guías insisten en este punto.

Nunca intentes colocarte boca abajo.

La enorme densidad del agua dificulta girar con facilidad y cualquier movimiento brusco puede hacer que agua extremadamente salada entre en los ojos, la nariz o la boca.

El ardor es inmediato y muy intenso.

La mejor posición consiste simplemente en recostarse boca arriba, mantener los brazos ligeramente abiertos y disfrutar del momento.

El agua encuentra hasta el corte más pequeño

Existe un consejo que muchos viajeros conocen solo después de vivir la experiencia.

No te afeites el mismo día.

La elevada concentración de sal penetra incluso en pequeños cortes invisibles, produciendo una intensa sensación de ardor. Lo mismo ocurre con heridas recientes, raspaduras o quemaduras solares.

Si tienes la piel muy sensible, también es recomendable evitar depilarse durante las 24 horas previas.

Puede parecer un detalle menor… hasta que entras al agua.

Tus ojos deben mantenerse lejos del agua

El Mar Muerto permite flotar con total facilidad, pero no está hecho para sumergirse.

Evita tocarte la cara con las manos mojadas y procura no generar salpicaduras. Si accidentalmente entra agua en los ojos, sal inmediatamente y utiliza abundante agua dulce para enjuagarlos.

Todos los complejos turísticos disponen de duchas precisamente por esta razón.

El baño perfecto dura menos de lo que imaginas

Muchas personas creen que permanecer una hora flotando será una experiencia maravillosa.

En realidad ocurre lo contrario.

La mayoría de los especialistas recomienda permanecer entre 10 y 20 minutos dentro del agua. Pasado ese tiempo, la elevada concentración de minerales comienza a resecar la piel y la experiencia deja de resultar cómoda.

Después basta una ducha de agua dulce para eliminar la sal y sentirse completamente renovado.

No te vayas sin probar el famoso barro mineral

Si existe otra imagen tan famosa como la de flotar leyendo un periódico, es la de los viajeros completamente cubiertos por un barro negro.

No se trata únicamente de una fotografía divertida.

El barro del Mar Muerto contiene minerales como magnesio, calcio y potasio, utilizados desde hace siglos en tratamientos cosméticos.

La mayoría de los visitantes aplica una fina capa sobre brazos, piernas y espalda, espera unos minutos bajo el sol y luego vuelve al agua para retirarlo.

Más allá de los posibles beneficios para la piel, el ritual forma parte inseparable de la experiencia.

Camina con cuidado

La orilla no siempre está formada por arena.

En muchos sectores aparecen cristales de sal endurecidos y pequeñas piedras que pueden resultar incómodos para caminar descalzo.

Por eso conviene llevar sandalias acuáticas o calzado que pueda mojarse.

Entrar y salir del agua será mucho más cómodo.

La hidratación también es importante

El clima del valle del Jordán suele ser cálido durante gran parte del año.

Aunque el baño sea breve, la combinación entre altas temperaturas, radiación solar y ambiente extremadamente seco hace recomendable beber agua antes y después de entrar al Mar Muerto.

No esperes a tener sed.

Mucho más que una curiosidad geológica

Cuando termina la experiencia y observas los pequeños cristales de sal adheridos a tu piel, resulta fácil comprender por qué este lugar ha fascinado a viajeros desde hace miles de años.

No se trata únicamente de flotar.

Es la combinación entre un paisaje casi irreal, el silencio del valle, las montañas que rodean el lago y la sensación de encontrarse en el punto más bajo de la superficie terrestre.

En un mundo donde muchas atracciones se parecen entre sí, el Mar Muerto continúa ofreciendo algo que ningún parque temático ni ninguna piscina puede reproducir.

Durante unos minutos, la gravedad parece comportarse de una manera diferente.

Y esa sensación permanece mucho tiempo después de abandonar el agua.

Quizá esa sea la verdadera magia del Mar Muerto.

No desafía las leyes de la naturaleza.

Simplemente nos recuerda que nuestro planeta todavía conserva lugares capaces de sorprender incluso a quienes creen haberlo visto todo.